Lo que pasa cuando
el estrés maneja tu apetito
El estrés o la ansiedad aparecen, sea cual sea el motivo del día.
Eso te lleva a picotear o comer sin hambre real, sobre todo de dulce o harinas.
Comés y al poco tiempo volvés a sentir hambre, sin que el cuerpo la necesite de verdad.
Con el tiempo, te sentís hinchada y con la sensación de haber perdido el control.